Por Sebastián Contreras
Desde el otro lado del Océano Pacífico, en Nueva Zelanda, el arquitecto Sebastián Contreras explica los detalles de su proyecto más reciente: una casa vivienda/invernadero. Esta llama la atención porque la atracción principal es el diseño de un techo de vidrio, bajo cuya amplitud se instala una casa de madera avecindada con un invernadero y un espacio de tareas agrícolas. Bajo ese techo se puede controlar la temperatura interna. Allí un jardín colgante y unos surcos de sembradíos comparten un amplio espacio bajo el techo triangular, alrededor de cien metros cuadrados de espacio habitable. Esta “intervención antrópica”, como la llama, tiene un equilibrio energético y se adapta perfectamente a ese clima frio del sur neocelandés.
Desde algunos meses, tras conocerlo en un seminario sobre las vivienda en madera, nuestro proyecto VIVIENDA FUTURO, de Yolito Centro Ferretero, ha mantenido un dialogo sobre sus avances y propuestas, tomando en cuenta las demandas de vivienda presentes y futuras en el país. En particular, ha sido importante conocer los materiales y diversos productos comprometidos en esa planificación y las posibilidades que tiene para instalarse en Chile desde la zona central al sur.
Los planes de Estación Espacial
Tras concluir sus estudios en Chile, siguió su formación arquitectónica en Italia, con especialización en proyectos sustentables. Luego de regresar al país y ejecutar diversos proyectos propios de la gran industria inmobiliaria, decidió entregarse a trabajar en viviendas capaces de responder a las demandas sociales teniendo en cuenta el resguardo energético, la sustentabilidad y la calidad de vida. Con ese propósito, fundó Estación Espacial, un grupo internacional enfocado en brindar vivienda sustentable a personas socialmente desfavorecidas. Estación Espacial llevó a cabo varios proyectos en la Amazonía, así como en Tailandia. Sus trabajos le llevaron a Colombia y de allí el itinerario le hizo instalarse, finalmente, en territorio neozelandés. El tipo de vivienda es simple: todo es de madera y la única característica común es un techo puntiagudo. “Techo” es el nombre que este arquitecto chileno eligió para la mayoría de sus proyectos de vivienda. Un techo, según él, es “una superficie espacial que protege de las inclemencias del tiempo”. Y otorga el espacio donde la vida se protege y avanza.
Sebastián Contreras posee una concepción de la arquitectura inspirada en la antropología. En su opinión, la arquitectura debe coordinar tres variables: proteger una forma de vida, identificar las materias primas y los elementos utilizables, y dar sustentabilidad a una cultura. Los resultados de un esfuerzo arquitectónico deben reflejar la cultura que alberga y respetar el medio ambiente. A través de proyectos sostenibles, el trabajo de Sebastián prioriza la comunidad porque el arquitecto tiene un papel social que cumplir: desarrollar viviendas asequibles.
Cuando llegó por primera vez a Nueva Zelanda, venía de una realidad sudamericana muy cruzada por razones de mercado y discriminaciones o segmentaciones sociales muy fuertes. Lo había vivido tanto en Chile como en Colombia. En Nueva Zelanda encontró una sociedad abierta, acogedora e inclusiva, pero también con una crisis inmobiliaria vertiginosa. El país aún está plagado de personas sin hogar y el aumento vertiginoso de los precios en el mercado de la vivienda ha marcado los últimos años. Sebastián sueña con resolver este enorme problema con sus proyectos asequibles.
Comprender tiempo y cultura
Una persona afectada por problemas sociales siempre estará interesada en un hogar. El arquitecto debe servir a la comunidad respondiendo a sus necesidades sociales. En el último timpo ha trabajado junto a un arquitecto de Nueva Zelanda para desarrollar casas para personas sin hogar y mujeres maoríes que viven en territorios extremos. Se trata de ejecutar viviendas donde esté presente la asequibilidad y la sostenibilidad. Sus proyectos incluyen sistemas de energía renovable (como paneles solares y pequeños molinos de viento) y su objetivo es proporcionar una casa que pueda funcionar de manera autónoma, hecha con materiales de bajo costo.
El próximo año será el 50 aniversario de la Embajada de Chile en Wellington. Sebastián está colaborando con el Consulado de Chile para presentar una exposición en 2022, destacando las similitudes entre Chile y Nueva Zelanda. “Al otro lado de la orilla” será una excusa para hablar de sociedad. Chile y Nueva Zelanda son países costeros que bordean el Océano Pacífico, hay condiciones climáticas y paisajes similares, pero con presencia de diferentes estructuras arquitectónicas. La exposición exhibirá las obras de arquitectos chilenos y arquitectos neozelandeses que se especializan en proyectos de madera. Espera que llegado ese momento su propuesta actual – la casa de techo de vidrio – logre ser construida como ejemplo de un modelo que trae respuestas nuevas para una generación que reclama la “vivienda verde” como una realidad creciente.


