En los últimos dos años durante diversos encuentros y seminarios emergió una misma constatación: las transformaciones en la industria de la construcción reclaman trabajadores con nuevas capacitaciones. El método BIM, la sofisticación en la construcción en madera, los nuevos productos en la aplicación del acero en las viviendas, todos eso y las demandas más tradicionales llaman a poner en marcha con urgencia programas de capacitación para los desafíos habitacionales que deberá enfrentar el país. No hay buenas Viviendas Futuro sin trabajadores capaces de hacerlas.
En ese sentido, cabe evaluar los esfuerzos de la Cámara Chilena de la Construcción para acortar brechas, mejorar los estándares de la industria de la construcción y aumentar la productividad de las empresas. Se trata de impulsar diversas iniciativas para mejorar la capacitación de los trabajadores y ampliar sus oportunidades de empleabilidad, para lo cual hay una política institución que la CChC viene desarrollando a través de su Área Social.
“Hago un llamado a las empresas socias a invertir en sus trabajadores. Tenemos una responsabilidad social con ellos y la capacitación es la mejor herramienta que le podemos dar para que progresen. Hagamos de la construcción un sector más atractivo para trabajar y al cual los trabajadores se sientan orgullosos de pertenecer”, dice el gerente general de la Escuela Tecnológica de la Construcción (ETC), Nicolás Quezada.
La ETC es un OTEC (Organismo Técnico de Capacitación), perteneciente a la CChC, que se especializa en la formación de especialidades del rubro de la construcción, principalmente para el sector de edificación de casas y departamentos, desarrollando diversos tipos de programas entre los que destaca el de oficios de la construcción, con una duración de 80 horas a lo largo de siete semanas.
El 2020 más de 700 trabajadores se capacitaron en la ETC en los oficios de albañil, carpintero de obra gruesa y ceramista en las ciudades de La Serena, Valparaíso, Santiago, Rancagua, Concepción, Temuco, Valdivia, Puerto Montt y Punta Arenas.
A partir del año pasado, la pandemia obligó a transformar los cursos impartidos de manera tradicional a la modalidad Blearning (blended learning), un tipo de enseñanza mixta que combina el aprendizaje presencial con el online. Bajo este nuevo sistema, los trabajadores deben ingresar a una plataforma digital donde adquieren los conocimientos teóricos del oficio a lo largo de seis semanas. Posteriormente, durante la séptima, realizan ejercicios prácticos presenciales en un lugar especialmente asignado para ello. Los cursos de la ETC tienen horarios flexibles y todos conducen a la Certificación de Competencias Laborales, validados por ChileValora.
“Todos nuestros cursos cuentan con un código Sence que les permite a las empresas hacer uso de la franquicia tributaria que otorga el Estado. Por lo tanto, no hay costo económico. Al trabajador solamente se le pide la tecnología básica para acceder a través de internet y el resto es compromiso y ganas de aprender”, dice Nicolás Quezada. Para este 2021 se propusieron llegar a más de 1.500 trabajadores capacitados en el formato B-learning y se incorporarán tres nuevos oficios: capataz, instalador eléctrico y trazador.
Impulso de otras alternativas
Más allá de la experiencia con la Escuela Tecnológica de la Construcción en la CChC está abierta a crear otras oportunidades de capacitación con otros OTEC , porque los requerimientos son y serán múltiples una vez la estabilidad de las políticas en este ámbitos queden claras. Es por ello que el Consejo de Capital Humano de la Construcción viene trabajando desde 2019 como una instancia que promueve la formación de habilidades y conocimientos para brindarles a los trabajadores mejores opciones laborales y, al mismo tiempo, mejorar el negocio de las empresas del sector construcción. Por ello se alió con Fundación Chile para desarrollar un proyecto de validación de los OTEC ajenos a la CChC. Tras realizar un levantamiento de las instituciones más reconocidas que ofrecen cursos en oficios del rubro, se les presentó una propuesta de buenas prácticas formativas para definir un estándar de calidad para la industria.
En cierto sentido, aquí hay mucho por hacer porque no existe un estándar sectorial de la oferta formativa. La calidad de los OTEC es algo que no se ha abordado a nivel de política pública. Por lo tanto, es responsabilidad de la CChC generar las bases para ello y determinar un modelo de certificación con un sello de calidad coherente con los requerimientos de la industria.
“Los estándares de calidad –explica Manuel Ureta, responsable de esta instancia– constituyen un elemento fundamental para dar garantías en el proceso de formación, pues permiten asegurar que la capacitación no solo se base en elementos teóricos, sino que lleve el conocimiento al quehacer concreto. También garantiza que los equipos utilizados estén en sintonía con los usados en las obras y que la infraestructura sea la adecuada”. De la misma manera, otro componente que resulta fundamental es la experiencia de los instructores. Por eso es primordial establecer una orientación instruccional que sirva de guía y que se adapte al perfil ocupacional del trabajador de la construcción.
Para una empresa como Centro Ferretero Yolito también es un referente importante lo que ocurra en esos programas de capacitación porque, en definitiva, son los trabajadores los que estarán aplicando los productos que entreguemos como proveedor a los diversos proyectos en ejecución.


